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| "Los días son quizá iguales para un reloj, pero nunca lo podrán ser para un hombre”. Marcel Proust, leído aquí. |
Tic, tac, tic, tac. Las manecillas del reloj de Parmenio van demasiado deprisa, tic, tac, tic, tac, mientras las de Stultifer van despacio en demasía, tic, tac, tic, tac, y yo me pregunto si no habrá solución, tic, tac, tic, tac, para evitar que el tiempo nos domine sin remisión, tic, tac, tic, tac.
Llevo en ello pensando casi un par de horas, tic, tac, tic, tac, y creo que tengo una noticia bomba, tic, tac, tic, tac, se me ocurre que tal vez pudieramos inventar, tic, tac, tic, tac, un reloj cuya velocidad se pudiera regular, tic, tac, tic, tac, y así quien quisiera tendría los días, tic, tac, tic, tac, de 48 horas durando la mitad, tic, tac, tic, tac. Si llegas muy tarde retrasas tu hora, tic, tac, tic, tac, y ves al vecino caminando hacia atras, tic, tac, tic, tac, como si fuera un cangrejo de tamaño industrial, tic, tac, tic, tac. Si llegas temprano sólo lo adelantas, tic, tac, tic, tac, y ves todo el mundo en cámara rápida, tic, tac, tic, tac.
Pero se me ocurre un pequeño problema, tic, tac, tic, tac, que será el conflicto cuando no cuadren las cuentas, tic, tac, tic, tac, pues puede que quieras llegar tú más tarde, tic, tac, tic, tac, mientras que tu cita quiere que se adelante, tic, tac, tic, tac. Y para evitar ese desastre sideral, tic, tac, tic, tac, es mejor dejar mi reloj sin patentar, tic, tac, tic, tac, que igual origino un caos en el espacio-tiempo, tic, tac, tic, tac, y el de Regreso al futuro se me queda tieso, tic, tac, tic, tac...

