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viernes, 21 de octubre de 2011

Necesito un novio

     Bueno, que nadie se asuste, esto tiene una explicación nada sentimentaloide. Es pura economía vacacionil. 

     Hablaba con una amiga que se va a casar sobre su futuro marido y ella se sentía envejecer al pensar en esos términos, como si sus padres fueran más viejos cuando se casaron (probablemente a nuestras edades hace unos años ella ya habría tenido hijos), pero ya se sabe que ahora todos sufrimos un poco de síndrome de Peter Pan y nos dedicamos a colgar fotos en bolingas por la interné como si no hubiera un mañana... ah, no, que eso sólo lo hago yo.

     Bueno, el caso es que me puse a pensar que, en realidad, eso de casarse no está tan mal. Tengo pensadas varias razones por las que podría estar bien, pero las dos más sensatas que se me ocurren son la de encontrar quien te ayude a limpiar la casa y disfrutar de las vacaciones correspondientes, que en mi caso son quince maravillosos días. Y eso sin pensar en el divorcio exprés, que así puedes tener una quincena extra de vacaciones durante tres años, jajajaja, porque me parece que a partir de la tercera boda se acabó el chollo. 

     Yo siempre bromeo con lo del matrimonio, dada mi dilatada experiencia sentimental -léase con tono irónico-, pero de repente me he dado cuenta que, en un mes o así, igual me mandan el matrimonio al garete, cosas de las elecciones generales si gana el PP (luego no digáis que no os lo avisé!). Así que voy a hacer un casting para encontrar marido en quince días, que en otros quince a ver si encontramos algún ayuntamiento que nos case aunque sea en Cuspidriños de Arriba, como decía un profesor mío, jaja. Se aceptan candidaturas, para lo cual será preciso cumplir los siguientes

REQUISITOS DEL MARIDO PERFECTO:
  • Que no ronque
  • Que no le huelan los pies
  • Que no lo llene todo de pelos (esta condición es la que diferencia hasta ahora mi marido de cualquier otro animal de compañía)
  • Que me haga reir
  • Que sea rico (bueno, igual esto ya es pedir mucho, pero este es mi post y pongo lo que me sale del nabo. Aunque si sólo se mantiene y me puede comprar un capricho de vez en cuando puedo valorarlo)
  • Que sepa llevar una casa: cocinar, lavar, planchar, fregar y limpiar el polvo. Lo del polvo es básico, por supuesto, y eso que soy asexual
  • Que quiera siempre darme masajes en la espalda
  • Que me riegue las plantas
  • Que sea medio daltónico y no proteste porque pongo letras verdes fosforito en mi blog
  • Que haga barbacoas
  • Que vaya al supermercado por mí. Y que sepa arreglar las persianas cuando se atascan
  • Que entienda algo de mecánica del coche
  • Que no se vuelva idiota cuando ponen un partido de fútbol
  • Que no se tire pedos. En su defecto, que sus pedos huelan a perfume y suenen a Tchaicovsky (por pedir...)
  • Que sepa escuchar
  • Que sepa hablar
  • Que sepa (y le guste) leer. No hace falta que sepa cantar que para eso ya valgo yo y no me gusta tener competencia, jajaja
  • Que me quiera y que se deje querer
  • Que no agobie con los celos
  • Que no me ponga los cuernos
  • Que tenga su espacio y deje que yo tenga el mío
  • Que sea listo y use la cabeza de arriba
  • Que también sepa usar bien la de abajo (asexual puede, pero no soy gilipollas)
  • Que haga deporte y pueda ser un modelo de calzoncillos de cara bonita (creo que en el gremio eso debe estar mal visto porque nunca de ninguno se supo que ponga su cara en la caja. Ahora que ya se puede bromear sobre esto, igual trabajaban para la ETA)
  • Que sepa hacer un crucigrama. Pero:
  • Que no sea más listo que yo
  • Que no sea más viejo que yo
  • Que no sea más joven que yo (Si sigo por esta línea voy a restringir demasiado la búsqueda)
  • Que sea una buena persona (qué ingenuo soy a veces, ¿rico y buena persona a la vez?)

     Y, por último, Que esté bueno. Que de todos es sabido que la materialística dicta que cuanto más bueno estés tú, más contento estaré yo. Así que, parafraseando a alguien que ahora mismo no recuerdo, resumiré mis requisitos en el que será el Quinto Axioma de la Materialística:

    "en un hombre busco que sea listo, simpático, inteligente y que tenga un buen cuerpo. Pero si tiene un buen cuerpo puedo olvidarme de todo lo demás"

     En fín, aquí os dejo un enlace para que veáis a lo que llegan algunas demostrando inteligencia a raudales para buscarse marido, y lo que les puede pasar por rubias, digo por tontas, jaja. Así que, hala, ya sabéis, si encontráis alguien así me lo mandais a mi casa, que ya le pago yo el transporte aunque sea contrareembolso. ¡A lo que se llega por un puñado de días de vacaciones!

     Biccoosss!!!

sábado, 15 de octubre de 2011

Termodinámica aplicada al sexo

Así se vería la gata sobre el tejado de Zinc caliente, no?
     Es que yo no sé cómo me arreglo, pero al final todo el mundo me termina contando sus intimidades y hay veces que ya no sé qué decirle a la gente. No es que yo sea cotilla, ni mucho menos, pero se ve que la gente confunde mis orejotas con tener buen oído y no es exactamente lo mismo. El caso es que siempre soy el primero en enterarme de los desamores de los demás. Y de los amores también, claro, pero eso suele traer menos quebraderos de cabeza -menos cuando aún no se ha roto con el futuro ex, que también esa situación he vivido, jajaja-.

     El otro día, sin ir más lejos, una antígua conocida a la que hacía meses que no veía comenzó a contarme sus oscuros secretos con sus ex, se ve que porque no tenía miedo a escandalizarme, es lo que tiene ser menos inexpresivo que una cebolla (y eso significaría en realidad que soy más expresivo que una, no? Qué cosas tiene el idioma!), y tras media hora de conversación, concluyó con una frase lapidaria del estilo "ya tengo asumido que soy una tía candado". Y yo, pensando:

     "Lo bueno de ser un candado sin llave es que hay que ir probando de una en una hasta encontrar la que te encaje"

     Lo cierto es que, si  yo fuera una tía tan bien puesta como esta, y siguiera teniendo mi inteligencia, claro (si no, ya no sería yo, jajajaja) creo que sería más puta que una gallina hasta encontrarme un chico guapo (por supuesto) y listo, lo cual me dejaría en el papel de pendón desorejado para siempre, jajajaja. Afortunadamente no es el caso, aunque esta charla me hizo pensar en la flamante y nueva Cuarta Ley de la Termodinámica (de acrónimo CuLeTe, chúpate esa, jajajajaja), que resulta de aplicación universal a las relaciones sexoafectivas (que hablar de sentimientos siempre son palabras mayores), y que rezaría así:

     "el tiempo que se tarda en abrirse de patas es inversamente proporcional a la calentura interna del cuerpo sometido a estudio"

     Y que, bien pensado, podría constituir mi tercera ley de la materialística, o la materialística aplicada al sexo. En fín, que es sábado, que hoy a todos os tocará abrir las piernas... para cambiarse la ropa interior ¡a ver si ligais de una vez!, jajajaja, que falta hace desindignarse un poco (los indignados de Roma, por cierto, la han montado gorda, esos sí que andan calientes, por no decir los pobres habitantes de El Hierro, que no sé si son Herreños o Herradores, ahora que lo pienso). Por mi parte, seguiré velando vuestros sueños que me estoy terminando un libraco de lo más entretenido y así puedo andar por la casa sin calzoncillos que hace un calor abrasador...

    

viernes, 17 de diciembre de 2010

Materialística

     Resulta que en mi dominio de la ignorancia, había hecho un maravilloso post ayer que dejé en un borrador y que he hecho justamente eso, borrarlo, sin haberlo publicado. Así que os lo voy a reescribir a ver si de esta vez sale mejor la cosa. Ayer, como ya dije por aquí, tuve una llamada de un conocido que estaba malito. Y, pese al mal, mal, mal día que tuve, me dejé caer por la casa del mar porque: 1-vivo al lado y 2-es lamentable, pero el susodicho está bastante bueno. 

     Eso me llevó a pensar en lo materialista que es el mundo y de ahí, plof! se me encendió la bombilla y llegué a la conclusión que el deseo de tener algo era proporcional a la imposibilidad de tenerlo, y no sé muy bien cómo ni por qué, terminé llegando a la conclusión de la nueva ciencia-ficción, la materialística, ciencia que rige tanto el universo en una versión adaptada como cualquier tipo de relación humana en un grado mayor o menor.

     Siento la mierda de colorines que tiene este post pero en mi entrañable torpeza informática no logro sacarle ese horrible fondo blanco a la introducción del post. Acabaré siendo famoso por mi inutilidad total XD

     TEORÍA DEL MATERIALISMO UNIVERSAL

     O primer principio de la materialística. Al igual que un cuerpo ejerce una atracción sobre los demás en función de su masa y no de su volumen, y tal y como Newton -que me copió, no lo dudeis- enunció y dejó demostrado, un ser humano atrae a sus semejantes según una mezcla de belleza y poderío económico, moderado de un modo relativo por su simpatía, siguiendo la siguiente ecuación:

                                    D = S x m / f2 

     En donde D es la fuerza materialística o Deseo que esa persona ejerce, m la "masa" que tiene esa persona, y que es un producto de su sonrisa profidén, su belleza facial, su pelo pantene y su fuerza física, y f2 el cuadrado de su fealdad, en donde se conjugan a partes similares la falta de dientes y el aspecto desaliñado. Todo ello regulado por S, una constante universal de escaso valor y que representa a la Simpatía y la inteligencia emocional. Pero como ya he dicho es de escaso valor aunque no es posible desestimarla.

     TEORÍA DE LA MATERIALIDAD


     O segundo principio de la materialística. Permite deducir partiendo del atractivo de una persona su potencial ligón, así que en función del resultado que vuestra pareja -si tenéis, no pasa nada, nadie es perfecto- pueda obtener, ya sabéis a qué ateneros (menuda apología de los celos, chúpate esa!). De este modo:

                                    L = m x c2

     En el que L es la Ligabilidad que la persona en concreto tiene, y que es igual al producto de m (ya descrita en la Teoría del materialismo universal) por "c" al cuadrado, es decir, "c.c", que como todo el mundo sabe es el acrónimo de cuenta corriente.

     Esta teoría lógicamente está en estudio aún y se pueden añadir nuevas variables, pero en general sus enunciados están claros y son tan ciertos como que me llamo Zeta.