jueves, 10 de febrero de 2011

Ameba

     En el post precedente que colgué hace unas horas, hablaba de que hacía mucho que no me comía un polvorón y Sergio se ha quedado un poco anonadado pensando en otro tipo de "polvorones" y el tiempo que pueda hacer que no me los como.

     Todo esto me lleva a remememorar mi relación con el sexo. Bueno, tranquilos que no voy a largar mi vida sexual que a nadie creo que le interese, pero debo reconocer que vivo una vida asexual de un tiempo a esta parte y, la verdad, tampoco me importa lo más mínimo. Y no soy el único, tengo algunos amigos que mojan menos que una esponja en el Atacama. Y aunque algun@s se quejen de que sea porque no tienen opción, siendo sinceros... quién se puede creer eso? Incluso en un sitio como Coruña en que hablarle a la gente desconocida parece a veces sinónimo de meterle mano se puede ligar de vez en cuando (aunque sea con un "codrollo" que ríete tú del feo de los Calatrava). De hecho mi amigo D., el que se ha echado novio y no hay quien lo vuelva a ver -que ya pensamos que su novio es imaginario y todo- decía siempre que él llevaba vida de ameba (ahora debió evolucionar algo más). Así que yo conmigo mismo, porque soy así de curioso, me he puesto a indagar y me he llevado un susto macanudo al descubrir que existen los asexuales. Y sí, señores y señoras, voy a actualizarles en la nueva revolución sexual que moverá el mundo! Los asexuales ya están aquí!

"La asexualidad ya no es sólo para amebas"
     Existen varias asociaciones allá por los EEUU (el único país que primero te llama y después te asusta, risas enlatadas por favor) que agrupan a la población asexual, por un lado tenemos la Asexual Visibility and Education Network (AVEN) -no confundir con la Agencia Valenciana de la Energía, ojito, jejeje-, que es la comunidad asexual más grande que existe, pero hay otras páginas webs como asexualpals.com, en donde los asexuales norteamericanos se conocen y juguetean a lo que sea que juguetean cuando no existe pretensión sexual, ni ligoteo ni chicha ni "limoná". En España, de momento, no existe ninguna asociación, pero yo, que tiendo a ser muy visionario en esto de las modas, estoy planteándome montar una propia lo que pasa que eso debe ser un engorro que lo flipas (ya lo es mantener el blog limpio y ordenado y total mis visitas caen más en picado que la cotización en bolsa de las acciones de Lehman Brothers). Porque sepan ustedes que según parece los asexuales llegarían/mos a ser el 3% de la población, lo que en España supondría casi un millón y medio de personas. Nótese que según AVEN un asexual es una persona que no experimenta deseo sexual, que otra cosa es no tener triquitriqui porque no se te arrime nadie (entonces casi habría que poner un cero detrás del tres para llegar al 30% de la población, jeje).

     Todo iba muy bien con mi ideario pro-asexualidad hasta que llegué a la clasificación que hasta no hace mucho empleaba la propia AVEN para catalogar la asexualidad de la gente en cuatro grados:

A: tiene apetito sexual, pero ninguna atracción romántica.
B: tiene atracción romántica, pero ningún apetito sexual.
C: tiene ambos.
D: no tiene ni lo uno ni lo otro.

Y para que terminar de culturizaros, aquí tenéis una ameba
     Que básicamente vendría a recoger a toda la población, y entonces el mito empezó a caérseme y ya cuando leí que sí que buscaban parejas pero sin contacto carnal entonces ya no entendí nada porque ¿Eso no vendría a ser un "abrazaamigo"? Lo del abrazaamigo es algo que una vez me dijo mi querido amigo P. y vendría a ser como un follaamigo pero sin sexo y en plan más bucólico. O sea, un peluche pero con algo más de inteligencia y dinamismo. Se me terminó de derrumbar el mito al llegar a la tienda de la página web, aunque me encantaría algún día llevar una camiseta con el lema "esto es como luce un asexual" porque yo siempre he sido mucho de lucir palmito.


     En fín, que yo sigo hecho un lío, y creo que me voy a seguir sin definir. Porque si es cierto que dios da pan a quien no tiene dientes, no es menos verdad que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista. Así que ya llegará el día en que moje porque quiera y no porque no tenga otra cosa mejor que hacer.


PD: Pensaba programar esta entrada para mañana a la mañana, pero en mi línea habitual de cagatriz informático, la he publicado ya ahora. Bueno, pues ahora os queda puesta y ya mañana os haré otra nueva entrada sobre algún tema menos sexudo, jajaja. 

miércoles, 9 de febrero de 2011

Polvorones y otras cosas

     Trescientos noventa y cinco días con sus trescientas noventa y cinco noches, un total de nuevemil cuatrocientas ochenta horas, quinientos sesenta y ocho mil ochocientos minutos, o lo que viene a ser, en términos aproximados, treinta y cuatro millones cientoveintiochomil segundos hace que no me como un polvorón. 

     Que diréis vosotros que menudo delirio si me ha dado ahora por pensar en polvorones, pero la culpa ha sido de Yogur y su comentario a propósito de mi nuevo carnet de poeta jopetídico número sesenta y nueve que me dieron ayer (el dieron es un plural mayestático que quien me lo ha dado es Thiago en una muestra más de su magnanimidad y buen criterio a partes iguales). (Por cierto, enhorabuena, Ronronia, que eres la poetisa jopetídica número 70!). Y sí, hablo de polvorones polvorones, esos postres navideños que pueden dejarte la boca más seca que el chocho de Marujita Díaz el desierto del Sáhara.
     Porque también podría ponerme a hacer cuentas del tiempo que hace que no me como otros polvorones pero como ya ha pasado el meme de los siete secretos y yo ya cumplí con mi encargo de confesar siete cosas inconfesadas, pues me lo voy a callar (aunque conste que voy a parar un momento para ver a cuánto asciende la cifra en segundos porque voy a necesitar otra vez la calculadora).

     Pues no está nada mal mi cifra tampoco, joder, dicho así es que asusta, la verdad, y por eso no lo voy a decir que nunca me han gustado las pelis de miedo.

     En fín, que diréis vosotros que para esta mierda de post en el que no dices nada tampoco había por qué molestarse, y probablemente tenéis razón. Pero como yo soy muy digno y ahora os miro desde el pedestal de los poetas premiados (que como en la vida suelen no ser los mejores pero se lo creen más que nadie), haré caso omiso y os voy a hacer un par de recomendaciones para que veáis que no os guardo rencor: 

     1- Que os paséis por el blog de Fassion Viktim para que os meéis de la risa con su post sobre El Maikel (recomendación especialmente encarecida a todos aquellos que alguna vez hayais tenido como yo encuentros en la tercera fase con heavys y similares).

     2- Que os veáis del youtube un video con las lágrimas de cocodrilo de Pilar Rubio en OT que parece por partes un pulpo en un garaje y por momentos una actriz de telenovela metida de sopetón, pero vaya, en cualquier caso no pega ni con cola (vale, sí, esta recomendación tampoco viene a cuento de nada, pero es que llevo una semana queriendo ponerla en algún post y siempre se me olvida así que ya me harté de que me ocupase sitio en mi memoria que voy muy justito)


     3- Que os lavéis concienzudamente los dientes todos los días, con hilo dental y colirio si es preciso, para acabar con la halitosis, ya que según el estudio sobre hábitos sexuales "¿Qué quieren las mujeres?" que tras entrevistar a 2500 mujeres de Alemania, Austria, España, Portugal y Suecia, llega a conclusiones tan sesudas como que a todas les apetecería jincar con mayor frecuencia y que, junto a la halitosis (principal problema según la encuesta), la impotencia y la eyaculación precoz son importantes causas de problemas a la hora de abordar las relaciones sexuales (digo yo que para eso no hace falta hacer un estudio, no?). Y encima es un estudio tan concluyente que ni los propios expertos que explican el mismo se lo creen, porque les resulta llamativo que el 88% de las portuguesas (las de mayor porcentaje) y el 45% de las suecas (las que menos) dicen tener relaciones al menos una vez a la semana (me creo lo de que cuanto más al norte, menos trinchan el pavo, que por algo son más fríos). En fín, que al final la culpa de todo la tiene según ellas el "egocentrismo masculino". Ay, chicas, ay, pues si llegais a nacer gays ni te cuento yo lo del egocentrismo. Claro que de mi lamentable vida sexual he dicho que no hablaría.

     4- Y ya para terminar, dos comentarios al aire... el de la "pobre" Lady Gaga que no le han dejado rodar un reportaje en su antíguo apartamento de NYC (pretendía rodar un reportaje de cómo era su vida antes del boom del bad romance, hoy todo va de amores lamentables, ya veis), y el otro, más que un comentario es una pregunta que me surje al ver la portada de la revista "diez minutos"... ¿Soy el único que cada vez que ve una foto de la princesa Letizia se pregunta si es la misma chica o la van cambiando cada mes?.

     PD: A ver si ahora no me denuncian SS.MM. y me secuestran el blog como hicieron tiempo ha con la portada de "El Jueves", que yo sólo emito una pregunta abierta a opinar, eh, jajaja.

martes, 8 de febrero de 2011

sixtynine

Agobiado y estresado estaba
cuando escribí mi poema
a modo de una respuesta
que quise hacerla rimada

Resultó que hubo un poeta,
que a otros poetas nombra
a quien al parecer dí pena
pues de esta vez no dí coba.

Leyose así mi respuesta
y regalome un carnete
por el que me hizo poeta
número sesentaynueve.

No es que no guste de premios,
ni que no quiera alabanzas
pero no es justa esta chanza
por una rima tan mala.

Y como no desfallezco
porque yo soy muy constante
decidí acoger mi premio
de un modo más memorable.

Y por eso me tenéis
rimando una rima boba
porque yo quiero decir
que ser premiado me mola.

Lo siento por no ser guarro
y no decir cochinadas
que creo que es lo que a Thiago
le gustaría más que nada.

Y eso que el sesenta y nueve
es un número colosal
aunque no sé si se le asocia
también un poder carnal,
pues sería la releche
terminar cual ying y yang
cada vez que apeteciese
ponerse a chupetear.


Pero el premio ya está dado
y os rascaréis donde os pique
porque me ha sido otorgado
y estoy "felice, felice".

Así que clarito os quede
que encantado acoge Zeta
ser el poeta, ¡Jopeta!,
número sesenta y nueve.

lunes, 7 de febrero de 2011

Volver a Madrid

     Amo Madrid. 

     Esa ciudad fagocítica, que tan pronto pide a sus ciudadanos que no utilicen su coche por exceso de contaminación como los multa para evitar que se convierta en la meca del orgullo gay de europa, con sus millones de personitas correteando de una punta a la otra y desesperándose eternamente en colas y colas mientras su vida se consume como el humo de un cigarro, esa mole de edificios y de cemento en las aceras, esa urbe de tráfico infinito me ha cautivado desde el primer fín de semana que pasé allí. Pero si algo ha habido que me terminó de conquistar fue, sin duda alguna, la pequeña temporada en la que por motivos laborales tuve que residir allí. 

     Si hay algo que me llama la atención, cada vez que pienso en ella, es la facilidad que allí existe para conocer a gente. Bien es cierto que lo dificil es profundizar en ese conocimiento, pero tampoco aspiré nunca a tanto. Y, bueno, aunque yo nunca he tenido afán de conocer famosos, también está bien tomarse de vez en cuando una copa charlando con Deborah Ombres o con Jaime Cantizano, mientras escapas de Parada que te acosa o te aguantas las ganas de vomitar mientras ves a "mermelada" exhibiéndose en medio de la discoteca. Porque Madrid es la Cibeles y El Prado, son sus musicales de Gran Vía, es El Retiro y el Zoo o la Casa de Campo, pero para un homosexual "de provincias" Madrid es sobre todo y por encima de todo, libertad, y la libertad se llama Chueca.

     Por supuesto a ningún niño le gustaría vivir eternamente en un parque de atracciones, de igual modo que creo que no es sano para mantener la cordura vivir como gay en el gayland español. Pero el día en que salí por primera vez allí, sin conocer a nadie salvo a mi compañera de piso, y terminamos desayunando a las diez de la mañana con otras ocho personas, a carcajada limpia, descubrí lo ilusionante que podía ser aquella ciudad. Fueron tres meses maravillosos, noventa fantásticos días que terminaron con una promesa mental: jamás me olvidaría de tí.

     Pocas son las ocasiones que tengo de volver a tus calles, a pasear por el Botánico o visitar el Reina Sofía, a saludar a algún compañero que se nos ha mudado a vivir allí o simplemente a callejear entre el murmullo de tus acentos de mil partes del mundo. Pero, a veces, consigo reunir dinero y tiempo para escaparme unos días y, sin plan ninguno en mente, simplemente exprimir todo aquello que me puedes dar. La última vez fue un curso de un día, volando la noche anterior, visitando el CaixaForum a las diez de la mañana para, a las doce, comenzar con las clases y salir huyendo, deprisa, deprisa, hacia Barajas para regresar a casa a las doce de la noche. Esta vez, querida megalópolis, tendremos algo más de tiempo para volver a enamorarnos, o eso espero. 

     Si debiera, porque muchas veces me lo he preguntado, escoger un recuerdo, un momento y lugar de los muchos que me diste, creo que sé con cuál me quedaría: Pasear por ese Retiro repleto de barracas el último día de la Feria del Libro aquella tarde en que, recién llegado, me preparaba para un duro curso hace ya algunos años.

     Sé que en apenas diez días, estaré de nuevo suspirando por no haberme quedado a vivir allí. Sé que no me dolerá menos que la primera vez decirte adios. Sé que nuestra historia de amor no tendrá un final como tampoco recuerdo su principio. Pero si algo sé seguro, querido Madrid, es que me postro a tus pies, como el mar besa la arena. Vuelvo a Madrid la semana que viene.

Turning back

     Y es que por fín me he puesto al día -más o menos- en los muchos blogs que tenía atrasados. Y en eso andaba cuando me he enterado que mi querido Thiago me ha hecho el "regalo" de pedirme que largue yo siete secretos de mi vida, y sólo para conseguir un premio, el muy avaricioso. Así que aquí voy a recapitular...

     Bueno, siete secretos de mi insulsa vida es dificil que salgan, la verdad. Pero lo intentaré. Del terreno sexual poco hay que rascar, porque desde que soy asexual he eliminado hasta los recuerdos cochinos que podría haber tenido, jajaja. En fín, intentaré contar siete cosas graciosas, pero no sé si saldrán.

     1- En segundo de EGB estaba perdidamente enamorado de la profesora sustituta que nos dio clases durante un trimestre. Años más tarde la encontré en la calle y seguí sintiéndome extrañamente atraído por esa chica. Probablemente hoy día tenga cincuenta años, y querría acostarme con su hijo veinteañero.

     2- Siempre quise triunfar en el show business. En segundo de EGB mi profesora sustituta, de la que como he dicho estaba perdidamente enamorado, dirigió una obra teatral en la función de navidad del colegio. Yo hacía el papel protagonista de un abuelo que les narraba a sus nietos una historia que leía en un libro. Todo salió genial. Al terminar el espectáculo me levanté para saludar. Me pisé la capa que llevaba a la espalda y me caí de morros delante de todo el colegio, profesora incluída.

     3- Siempre quise triunfar en el show business, pero más que como actor, como cantante. Nunca me he atrevido a dar el paso hasta que se me han caído las carnes, jajaja. En mi haber, sin embargo, tengo un single grabado y todo del que, por ahora, nunca más se supo.

     4- Siempre quise creer en el amor, pero él nunca quiso creer en mí. En el colegio tuve una novia que se llamaba Beatriz. Nuestra relación comenzó con una conversación con su hermana casamentera y terminó el día en que le regalé una pulsera. Al día siguiente me la devolvió diciéndome que sus padres no aceptaban que tuviera regalos de extraños. Desde aquel día decidí que no podía entender a las mujeres.

     5- Siempre quise agradar a los demás. Una vez en el coche de mis padres, con cuatro críos atrás viajando para ver por primera vez la nieve, uno de mis compañeros de viaje me empezó a meter mano. Nos hicimos una paja mutuamente delante de mis padres y nuestros hermanos. Desde aquel día decidí que no podía entender a los hombres.

     6- Siempre quise salir adelante. Una vez durante mi época en Madrid tenía que acompañar a mi primo, que estaba de vacaciones, en sus salidas nocturnas. Al tercer día durmiendo dos horas y media no aguanté más. En el trabajo fui un momento al servicio. Me senté en la taza y dormí cinco minutos que supieron a gloria, gracias a la alarma del teléfono móvil que me despertó.

     7- Siempre quise caer bien. Una noche de borrachera llegué a casa de mis padres agotado. Me desnudé y, antes de ponerme el pijama, me lavé los dientes. Me senté en la taza del water y me quedé placidamente dormido. A la media hora me despertó el golpe contra el suelo. El acto reflejo de levantarme deprisa sólo hizo que me despertase más al darme un coscorrón contra el lavabo. Mis padres entraron en el baño asustados. Tras la bronca no pude decir nada para defenderme. Tenía que intentar evitar que la sangre de la herida que me había hecho al morderme la lengua se viera. Tardé una semana en dejar de tener aquel moratón lingual.

domingo, 6 de febrero de 2011

Reencontrandome con la juventud

Estos dias de atras estuve muy liado. Sin animo de hablar demasiado de mi trabajo, he ido a ver un centro de alto rendimiento deportivo. Vivi alli, comi alli, y conoci a mucha gente, gente verdaderamente interesante de la que lo primero que aprendi es que hago muchas cosas mal. Vale, si, tambien habia bastantes idiotas y la gente en general fue bastante fria pero cada sitio tiene su idiosincrasia (casi le escupo a una por meterse con galicia parlando en catala, como si yo fuera idiota y no la entendiera, pero me mordi la lengua, por no montar un espectaculo).

Pero no es de lo malo de lo que quiero hablar, asi que me callo, que ademas a la noche tengo que hacer un jaleo macabeo que me ha endilgado thiago (gracias, observatorio gay granatense, por avisar). Lo que quiero es dejar constancia de lo que alli vi.

Encontrarme de nuevo en una residencia de estudiantes universitarios pero tambien de instituto y colegio, conviviendo todos en armonia, levantandose a las 7 de la mañana para el primer entrenamiento, desayunar, ir a clase, comer, dormir una siesta, volver a entrenar, volver a clase, cenar, y terminar con clases de refuerzo hasta las 11 de la noche, ver aquella pareja de novios con la candidez del primer amor, uno de ellos con el brazo amputado, esa integracion total, el que despues o durante toda esa jornada de sacrificio vinieran por varias horas a ser manoseados, juzgados, desnudados y vistos por desconocidos, y nunca, jamas, ni una sola vez un mal gesto, una mala cara, un retraso, una protesta... Sentir de nuevo esa energia no se si de la inocencia o de la simple voluntad, llamadla bondad, llamadla ignorancia de la realidad del mundo, ese darse a otros al 100%, sentir esa entrega y ese sacrificio generoso... todo eso y mucho mas, me hizo volver de nuevo a hermanarme con la juventud. Y todo eso encima pendiente de la renovacion de una beca anual que si pierdes te arruina el sueño por el que has dejado atras la familia, los amigos y, por que no decirlo?, la infancia de modo prematuro. No, no volvere a admirar a un futbolista sino al pobre campeon de lanzamiento de martillo, al nadador, al gimnasta, a esa gente que dejando atras vida y deseos se entrega de un modo tal que por vaciar vacia hasta si juventud por unos ideales para llegar mas alto, mas lejos, y mas fuerte que los demas. Y como no, tambien a aquellos que en el intento no lo han conseguido. Os amo y os admiro, chicos. Vaya desde aqui esta mencion aunque no sirva para que ninguno de vosotros la lea.

Claro que igual eso solo traduce dos cosas: que yo ya soy viejo, y que la gente joven es muy guapa, jajaja.

viernes, 4 de febrero de 2011

El culo perfecto

     Fue en el momento del descanso cuando todo pasó. Acababa de hacer una serie de curl de biceps y estaba descansando en el banco, cuando el chico al que yo no le quitaba el "reojo" se movió hacia donde yo estaba. Enfundado en sus mallas oscuras, su camiseta sin mangas sólo enseñaba aquello que no dejaba insinuar. Su cuerpo hercúleo se contoneaba al ritmo que marcaban sus pasos, mientras su sonrisa brotaba al conversar con un amigo. Sentado en aquel banco, pensé en lo hermoso que sería poder acariciar ese cuerpo depilado, pasear de su mano por la orilla del mar, o sentir como sus labios susurraban en mi oído mientras mordisqueaban mi oreja con picardía.

     Pensé, también, en qué hermoso sería que él supiera todo aquello que yo sentía. No tener que callarse los sentimientos, no tener que ahogar un grito al aire en la cárcel de mi boca. Y entonces se puso justo delante. Las carnes, prietas, sus piernas torneadas con cincel y, en el pequeño segmento de tobillo que se le veía, aquella pequeña vena que se insinuaba, recta, firme, turgente, pidiendo ser acariciada, lamida, besada, amada. 

     Todo eso pensaba, y no me di cuenta de que él daba un paso atrás. Fue en ese momento cuando su culo terminó accidentalmente chocando con mi cara embobada y, tras sus disculpas y mi bochorno, tuve que marcharme enrojecido de la vergüenza al vestuario para salir huyendo a mi casa.

     Para darle gusto a Theodore que me dice que escriba más ficción. Claro que esto lo mismo es ficción que no lo es, jajajaja.