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domingo, 22 de julio de 2012

Manifiesto

Necesitaba un poco de calma, chicos. Necesitaba separarme un poco de toda la mierda que rodea la tan cacareada "marca españa". Estoy hasta los cojones de esos filibusteros, de esa neoélite que se diferencia del vulgo autodenominándose "clase política" como si hubieran salido de una estirpe más noble. Puede que alguno de ellos hereden por vía sanguínea su arrogancia y las prevendas de su puesto en la cúspide de la corrupción y allí, entre cortes y gürteles de tapadillo, hagan su agosto con nuestros inviernos, pero no dudo ni un momento de su total y absoluta ineptitud para hacer cualquier otra cosa que no sea vender humo y vivir del cuento, malditos chupópteros que se creen dioses. Nos gobiernan los emperadores romanos, autoproclamados divinos, tantos como diputados, concejales, consejeros y demás comadrejas satélites unos de los otros. Todos nombrados a dedo. Y cuando digo todos, digo todos sin excepción, pues no existe democracia real en ningún partido con representación en las cámaras. ¿Para cuándo una reforma electoral y una elección directa?

Y como siempre, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey -o, en este caso, presidente-. ¿Cabe acaso mayor fraude a la democracia que el prometer una cosa y hacer la diametralmente opuesta? Y no me vengáis con argumentos de que lo mismo hizo Zapatero. En primer lugar, Zapatero lo hizo tres años después de su elección, y no seis meses, y hubo de pagar por ello no poco precio, dejando a su partido en una situación similar a la de treinta años atrás. Ahora dicen que es por salvar a la patria, porque son medidas incómodas que no hay más remedio que tomar. ¿Se puede acaso ser más cínico? ¿Y si esas medidas había que tomarlas, por qué no se apoyaron hace año y medio? ¿O hace tres meses? No contestes, no, que ya lo hago yo por tí. A eso se llama electoralismo. Y demagogia.

Y mentir. Mentir como miente Montoro cuando afirma que habrá funcionarios que cobrarán la extraordinaria cuando que, por ley, no hay funcionario que cobre un salario inferior a los 978 euros al mes. Mentir como mintieron las comunidades autónomas con su déficit para poder echarle más mierda al anterior gobierno y ahora, ¡oh, fatalidad! encontrarse con que hay que ajustarse los machos y no teniendo por dónde recortar, sablear al común de los mortales subiendo el IVA de los libros de texto pero no así el de los productos de lujo.

No, señores políticos. No les creemos. En los seis últimos meses nos han cambiado el mundo. Ya no hay sanidad pública. Hay bolsas de exclusión social, en donde las patologías se enquistarán multiplicando el gasto sanitario a todos los segmentos de población. Ya no hay educación para todos, asegurando que en el país de la padrinocracia aquel que por pura valía personal se ha partido el brazo para ganarse un puesto no pueda repetir semejante hazaña. Quedan, sí, las pensiones, pero es que los pensionistas sostienen hoy por hoy ese paro que cual tumor se multiplica sin cesar y es lo único a lo que de momento no han tenido los arrestos de meterle mano con descaro, aunque ya caerán. Caerán, claro, las pensiones altas, no así las de aquella gente que, con todos mis respetos, no hay cotizado en su puta vida y ahora viven del papo. ¿Es este un mundo justo?

Me río de mi pregunta. La justicia. ¿Qué es eso exactamente? ¿Una secta de personas que se creen instituciones y que se deja dirigir por alguien tan sincero que está casado mientras deja que su escolta le "cubra" las espaldas (y hablo en un sentido completamente literal) a cargo del erario público porque no le llegan los diezmil euros mensuales netos que cobraba por su puesto de presidente del CGPJ? No sólo el cinismo gobierna en nuestros políticos, si no toda clase de gobierno parece afectado por idéntico mal.

El poder corrompe. El poder absoluto, corrompe absolutamente. Tal vez sea hora de que alguno pruebe a vivir sin poder, como otros estamos sin poder vivir. Mañana, más.

martes, 8 de noviembre de 2011

monólogo para una boda

     Bueno, pues ya he vuelto. Perdonad que me haya ausentado, pero estoy tan liado que hasta me estoy dejando los piños por el camino. Bueno, para eso tubo también que ver cierto rodillazo jugando al Twister (antes llamado "Enredos") que alguien me azuzó, pero espero que mañana mi primo el dentista me dé sobrada solución sin asesinarme la cartera.

     Así que hoy, con tanto lío, he tenido que dejar de ir al gimnasio para poder ver el debatísimo. Y como Rajoy, que se merecería un post reivindicativo que no haré porque me saldría hiel por la boca, me deja la posibilidad de casarme en un quizás sí o quizás no ya se verá lo que dice el Constitucional, voy a ponerme en situación y, como prometí a cierta amiga hace ya más de tres meses, voy a dejar aquí colgado el que podría ser un monólogo para una boda. 
     
     Porque, vamos a ver... aquí la gente se casa (bueno, los que pueden, claro, que yo como buen gallego sigo sin saber si podré hacerlo o no, eterna escalera vital!), pero lo que nadie me ha sabido responder aún es con qué fín. Hablo de las ceremonias y todo ese rollo, claro, no de papeleos o de futuros hijos, que esos con firmar un papel ya lo tendrían solucionado. Si es que son todo líos y dudas! Empiezas por la propia ceremonia. Civil o milit... religiosa? (en qué estaría yo pensando? Todos sabemos que de equivocarse con algo la religión debería equipararse más al Código Penal, con tanto pecado y tanto castigo divino, jajaja).

     Y claro, además de decidir si pones flores, si te tiran arroz, pétalos o lentejas... porque yo he ido a bodas en que se han tirado hasta garbanzos, y os puedo asegurar que no todo es lo mismo, como -dicen- pasa en las elecciones. Vale, sí, perdonad que ando muy electoral pero es lo que tiene escribir con el debate recién terminado. Pero si es complicado elegir decoración, fotógrafo, música... hay algo que todos los novios temen y ninguno nunca os va a reconocer. 

     Los invitados.

     Sí, sí, tú, y yo, y todos en el universo desde que el mundo es mundo hemos ido alguna vez de invitados a una boda. Pues que sepáis que casi en la mitad de las veces no sois deseados, jajajaja. Porque, a ver, ya no es sólo cuestión de si te invitan o no. Que eso también es un temazo. Invitas a los del trabajo aunque la mitad te caigan mal? Sólo a los que te caen bien y te ganas enemigos más acérrimos? O no invitas a nadie y quedas como el culo? 

     O la familia... invitar a la prima alcohólica o mantenerla escondida en un armario? (ay, en el armario familiar no cabes, primita, que está muy saturado, si tú supieras...). Le das la invitación a aquel amigo que en cuanto toma dos copas se enrolla con lo primero que se le arrima? O peor aún... invitas al que cuando bebe se lía a mamporros con cualquiera? Pues de todo eso he visto yo en bodas ajenas. 

     O, sí, mi favorita, los momentos amorosos que salen de una boda. Porque eso de que de una boda sale otra no sé si es cierto. Pero que a poco que te descuides hay tema que te quemas es una verdad como un piano. Ay, si los baños de los restaurantes hablasen! Aún recuerdo aquella pareja que regresaron con la ropa del revés media hora más tarde de desaparecer al ritmo de la conga de jalisco...

     En fín, una vez decidido el personal, viene la segunda parte. Dónde se hace la fiesta? Y el menú? Que si tienes un amigo alérgico al marisco. Otro al pescado (y ahora que lo pienso, hay alguien alérgico a la carne? noooo a la carne no es alérgico nadie, picarones). ¿Y la música? Uf, qué cruz... norma número uno si te vas a casar. NI POR ASOMO, ni se te ocurra en el mayor de tus delirios dejarle al Dj que deje el micrófono a ningún invitado. Porque el primero igual tarda en pedirlo. Pero una vez que pase el primero... uajajaja, se rompe el dique y hala a nadar!

     O bueno, a taparse del diluvio, según quien cante, claro.

     Total, que por resumir porque no es plan hablaros de la noche de bodas (que si quereis, también tendría tela que cortar...). Uy, sí, la ropa! Esa es otra. Todos queremos ir originales. Lo cual siendo tío es imposible a no ser que termines en pelotas, y créeme, realmente no es agradable ver a los que suelen estar dispuestos a desnudarse. Pero siendo tía es una putada. Buscas, rebuscas y requetebuscas, y total, para qué? Todo en aras de ir en plan exclusivo. Como para gastarte un porrón de cuartos en una tienda de Carolina Herrera. Y que luego resulte que a otra invitada se le ocurra lo mismo en Oviedo y hala, ya estás jodida. O te compran los mismos zapatos. Sí, suena a broma pero todo eso lo he visto yo con mis dos ojitos. 

     Eeeeen fín, que mira, yo, no me caso. Vale, tampoco tengo con quien. Pero, desde luego, si lo piensas bien, con lo complicado que es esto de casarse, esta claro que para hacerlo hay que quererse mucho. Así que, dicho desde la envidia más insana, claro, digo: enhorabuena para los incautos, jajajaja.

martes, 1 de noviembre de 2011

¿Cuándo aprenderé?

¿Cuándo aprenderé a no morderme la lengua? A no callarme cuando en medio de una reunión familiar unos parientes de una tía política mía comentan algo sobre un conocido que es "medio maricuelo", sólo para evitar polémicas innecesarias?

¿Cuándo aprenderé que la gente miente más que habla? Que en un perfil pone una cosa cuando la realidad quiere decir la contraria?

Y sobre todo... cuando aprenderé a que la gente es gilipollas...

Tal vez el problema es que el gilipollas sea yo. Bueno, da igual, hoy no os voy a poner un post simpático, porque sinceramente, hoy no estoy por la labor. Mañana os cuelgo uno. Pero hoy solo quiero decirle al mundo que me da asco. Hala, y sin acritud.

Y ni foto pongo hoy. Que no me sale del mondongo. No me lo tengáis en cuenta. Se me pasará. Siempre se termina pasando.

jueves, 20 de octubre de 2011

Soy un asesino en serie

     Y no es ninguna coña. En realidad creo que todos lo hemos sido alguna vez y no solemos pararnos a pensarlo. O ahora me vas a decir que a tí nunca te ha sucedido. El modo típico, chic@ conoce a chic@ (póngasele el sexo que corresponda), charla-coloquio, cervecita/café/cubata o similar, caen las horas como hojas en otoño, una, dos, tres, diez, una mano por la espalda, unos labios por la oreja, un susurro, una palabra, esa mano que se baja, esa otra cosa que sube, y hala, a la nube.

     Pasa un día. Pasan dos. Decides esperar por no resultar agobiante. Piensas que el otro (o la otra) hace igual por idéntico motivo. Una semana, un mes, un año. Cuatro. Y de repente, un día te levantas de la cama y  te preguntas, pero qué le habrá pasado?

     Sucedió algo así de nuevo hace unas tres semanas. Nos conocimos en la playa. Nos tomamos una clara. Unas risas, una charla. No tienes nada que hacer? Vente y paseamos un rato. Hasta mi cama. Hasta mañana. Un beso de despedida. Un mensaje al atardecer por saber si llegas bien. 

     Comprendedme, no era mi intención hacerlo. Simplemente no es bueno conducir cuando se ha dormido poco. Probablemente te estampas en una curva o te abducen los extraterrestres. Seguirán Mulder y Scully al frente de los expedientes X? 

     Biicccoooosssss XD

martes, 9 de agosto de 2011

Reflexiones de terraza

Que a gustito que se está en la terracita tomando el sol cuando llegas del trabajo. Aunque se a las seis y media de la tarde.

Que a gustito escuchar las gaviotas revoloteando por encima. Al menos hasta que te agotan la paciencia con sus
graznidos, alaridos, berridos, y quejidos.

Que a gustito poder grabar un video después de pensar lo que se te ocurren al desistir de dormir la siesta. ¿Pensar en qué? Tendrás que darle... total, sólo son 50 segundos...


Muacks!

martes, 26 de julio de 2011

I´m not lost... pero casi

     Haciendo juego con el antíguo nombre del blog de Brekiaz, al que muchos de vosotros ya conoceréis (sobre todo teniendo en cuenta que quienes leen mi blog bebéis casi en exclusiva de las mismas fuentes que yo mismo, jeje), escribo este post a modo de disculpa. Bueno, vale, disculpa tampoco, porque yo no me siento culpable por no postear, es simplemente que he estado de vacaciones en Asturias hablando con mi abuela y eso conlleva el aislarse bloguerísticamente. De todos modos, me sorprende que haya quienes reclamen mi presencia por aquí porque si no posteo es, entre otras razones, porque no tengo ya tanto tiempo para ir por los blogs ajenos leyendo y, sobre todo, comentando, y eso supongo en realidad que es lo que más nos gusta a todos los que tenemos un rinconcito en internet, el que alguien mire para nosotros y diga, bah, pues no está tan mal (y sin tener rincón en internet nos gusta igualmente que nos miren, aquí que nadie se las dé de div@).

     Tanto es así que nos gusta que nos miren, que el mundo gira en torno a la belleza, y sino que se lo pregunten a Patricia Ordaya, presidenta de una asociación de vecinos que son la ostia (literalmente, son la Asociación de Vecinos de L'Òstia), y que en un reportaje de El País en su edición catalana (cuyo enlace os dejo aquí) se quejan de que ahora les ponen trabas para hacer nudismo allá por la Barceloneta. Parece que incluso le echan la culpa a un tal hotel W del que yo no había oído hablar, pero es que yo de hoteles sé más bien poco, que de eso se encarga normalmente mi manager. Vale, esto era un chascarrillo, pero por un momento me acabo de sentir como Carmen Lomana, ¡¡¡horror!!!


No sé si la reflexión que me produce esta foto es que el nudismo puede ser peligroso, o que la ausencia de sujetador hace que se te depeñen las domingas.

     Personalmente, esto del nudismo no lo veo ni bien, ni mal, porque en realidad a las playa (nudista o no) no voy a tomar el sol (por eso no lo veo), pero supongo que dependerá de quién se te despelote delante. Que si tienes un grupo de jóvenes efebos pues lo verás bien (y sino, vete al oculista) y si son decrepitudes con las cachas al aire pues lo verás menos bien, claro. Yo, la verdad, eso de tostarse al sol lo veo falto de sentido y, si me apuras, parece traslucir incluso un cierto punto de racismo, porque ya estoy harto de que todo el mundo me diga en verano que tengo aspecto de enfermo por lucir mi piel lechuguina, como si fuera obligatorio ponerse moreno. Las playas están muy bien cuando no hay una masificación, pero pegarse la paliza buscando aparcamiento para ir como un borrego a tostarse al sol y aguantar los pelotazos del crío de los de al lado simplemente porque es lo que todo el mundo hace me parece tan absurdo como ir al Dux para salir por la noche (y esto requerirá su explicación, claro, pero como da para otro post lo dejo esbozado y en días venideros os lo cuento).

     Y al final me he liado y no os hablé de lo que realmente quería hablar, que era de la de cosas que uno puede encontrarse por internet. Pero como me ha quedado un post suficientemente aceptable, pues me lo guardo para otro día y así por el precio de uno, me he hecho casi tres posts, jajajaja. Conste que lo hago para que Thiago vea que intento cumplir aquella ley del número plateado (¿o era la proporción aurea?). Aunque, claro, ya se sabe que lo de someterse a normas no es algo que vaya mucho conmigo.

martes, 5 de julio de 2011

Bésame, bésame mucho

     En estos días en que todo el mundo anda con el orgullo por las nubes (bueno, algunos afortunados por la carroza), supongo que la gente liga más de lo normal. Pero, claro, eso será en las grandes ciudades donde haya guettos gays. Si vives en una ciudad pequeña o de tamaño medio estás más jodido, porque encima en estas fechas la ciudad se desinfla de personal homosexual reconocido, que huyen a pendonear reivindicar a la capital del reino, y quedamos los cuatro pringados que no tenemos dónde caernos muertos en un Madrid a rebosar, bien sea por pobres, por currantes, o por convicción (que suele en realidad esconder otros oscuros motivos pero queda mucho más políticamente correcto).

     El problema, en realidad, no es que se vacíen de gente los cuatro locales de ambiente que tengas al alcance. Es peor el guardar en tu interior una especie de Mr. Hyde que ríete tú de la Nicky de "Heroes". Y que tiene a bien salir cuando bebes dos copas o más. Que igual es culpa del verano y esto de andar deshidratados pero, yo no sé si a vosotros os pasa, es tomarse un trago y empezar a soltarse la lengua cosa fina. Y de eso quiero hablaros hoy, de las lenguas ajenas.

     Porque estaba chateando hace un rato con un colega cuando me informó de que ayer le dí un morreo de despedida (sí, lo sé, el alcohol acabará con mi reputación... o me pondrá justamente eso, reputación). No es que me preocupe lo más mínimo dar mala imagen, porque ya la tengo pésima, lo que preocupa es más bien el no recordarlo. Pero bueno, como yo le dije, eso será porque no lo has hecho mal. El último beso que recuerdo fue el de un chico que me espachurró un labio con su diente y me hizo ver las estrellas. ¿Pero qué pasa en este mundo que la gente no conoce sus dimensiones? Esto de besar debería ser como conducir un coche, hay que hacer prácticas y llevar la "L" durante un año para que los demás conductores sepan de tu impericia y te perdonen las cagadas (diría lo mismo a la hora del fornicio, pero la palabra cagadas no sería la más adecuada como ya pueden ustedes comprender muy bien).

     Eso por no hablar de la gente sapo. Que es contactar mucosa con mucosa y se te llena la boca de un río de babas que parece que estés besando un caracol. Eso estará bien si eres una anciana por eso de las arrugas del "código de barras", pero a esas edades a la gente tengo entendido que se le suele secar la boca, y pocos jóvenes van a besar a alguien que podría ser su abuela. Duquesa de Alba aparte (igual ahí radica la explicación del amorío con su maromo).

      Después están aquellos (y aquellas, que para eso existe la ley de igualdad) que no saben qué hacer con su lengua. Tienen un músculo que parece que les han puesto de adorno. Abren la boca y ahí te sueltan esa especie de molusco inerte para dejarse hacer. Pero vamos a ver... nadie les va a decir nunca que eso no es una revisión dental? Porque tenemos también el lado contrario, aquellos que te meten la lengua hasta la tráquea, que te provocan el vómito si te descuidas y en medio minuto han hecho recuento de todas tus piezas molares, empastes incluídos. Pues para eso me enrollo con un pulpo o una vaca, respectivamente.

     Y todo ello por no mentar a los halitósicos, los desdentados, los que gimen mientras les besas (sin tocarles nada, eh, que te dan cada susto que parece que les vaya a dar un síncope), los que muerden, los que se apasionan tanto que te cascan un diente (especialmente peligrosos por ese motivo los aquí-te-pillo-aquí-te-mato de las colas de los baños...) y, mi más reciente adquisición, los que tienen un piercing en la lengua. Pero eso fue historia del San Juan y será carnaza para otro post cualquier día de estos...

     En resumen, que esto de ser Mister Hyde cuando bebes está bien porque te dota de experiencia, pero esta claro que adquirirla es un camino no exento de sacrificios. Lo malo es no recordar la mitad de las personas con las que te enrollas (deben de quedarme dos o tres amig@s sin catar). Lo bueno es que, al menos, no beso del todo mal.

sábado, 19 de marzo de 2011

In memoriam

Dedicado para aquellos que, como Mau, Isra, Pau o Davichini, se hayan ido, vayan a irse, o en un futuro, terminen dejando esta blogosfera un poco más solitaria... gracias por vuestra compañía y hasta... hasta que nos volvamos a leer!






Cuando tú ya no estés, serás recuerdo. Me traerá tus palabras el viento y, por tu memoria, sabré todavía seguir riendo.


Cuando tú ya no estés, serás nostalgia. Seguiré aquí, escuchando el sonido de tu voz en mi imaginación y leyendo en mi destino tus palabras.

Cuando tú ya no estés, serás la luz del sol. Gracias a tí veré lo que no ví e, iluminada, mi vida cobrará un nuevo matiz, un nuevo rol.

Cuando tú ya no estés, serás el agua. Lavarás mis errores como lluvia, ahogaré con tus historias mis penas y, así regadas, crecerán tal vez mejor mis plantas.

Cuando tú ya no estés, serás mis lágrimas. Rodarás por mi piel de nuevo y el sabor de tu sal besará mi cara. 

Cuando tú ya no estés, serás mi risa. Y mi voz serás tú y, entre la brisa, ululará la tuya. Cuando ya no estés tú, te prestaré mi sonrisa.

Cuando tú ya no estés, serás mi anhelo. Porque al irse tu voz y tus consuelo, soy ya sólo una hoja a merced del viento.

Cuando tú ya no estés, no seré nada. Has cambiado mi mundo y, tras tu marcha, no seré más que un charco entre la escarcha.

viernes, 11 de marzo de 2011

7-11-192-2004

Siete años hace ya que todo aquello pasó. Siete años de aquel fatídico día once de marzo. Hoy, otro día de dolor sacude, literalmente, el mundo. Ciento noventa y dos víctimas mortales. Ciento noventa y dos vidas amputadas. Ciento noventa y dos historias de silencio impuesto. Podría recordar inventar una historia y contar cómo surgió una amistad a distancia hace tiempo. Una de esas extrañas ocasiones en que internet une dos mundos destinados a no coincidir. El casual cruce de la vida de un chico "de provincias" y un capitalino a través del IRC en aquel momento y, fruto de ello, un intercambio de direcciones de msn, y más conversaciones, y más confidencias. El paso de días, semanas, meses. Y todo eso cambió en el dosmilcuatro. Al principio desapareció, y temí lo peor, pese a lo improbable. Con el tiempo, un buen día, se abrió de nuevo su cuenta y pudimos tener una última conversación de despedida, tiempo robado al destino. No recuerdo las razones que esgrimió, pero sé que parecieron sinceras. Simplemente supe que un retraso de minutos salvó su vida pero la mutó para siempre. 



     No, no busco la lágrima fácil, ni emponzoñar el recuerdo que tanto dolor produce. Recuerdo la indignación que sentí cuando aquel ministro de interior pretendía convencernos de quién había sido el responsable, más preocupado en su interés electoral que en el cargo que le daba sustento. Y aún hoy me hierve la sangre cada vez que intentan de nuevo volver con la misma milonga. 

     Hoy es día de recuerdos y ya he visto a los políticos pelearse por salir en primer plano en cada acto de inauguración de monumentos, ahora que estamos en época electoral -¡Cínicos!-. Hoy nuevas lágrimas se verterán por los que ya no están, tanto aquí como muy lejos. Pero el dolor sincero es aquel que, silente, deja un vacío en el pecho y el salado sabor de una lágrima en los labios cuando paseas por el retiro por el bosque de los ausentes.

martes, 1 de marzo de 2011

Proverbio desconocido

"Papá, deberías cuidarte más"

"¿Por qué dices eso, hijo?"

"Porque estás envejeciendo"

"Igual te crees que tú no envejeces"

"Yo no envejezco... estoy madurando..."

"Madurar es, justamente, lo que tú no haces"

Quienes dicen que no estamos maduros, están podridos.

PD: Siento no poder mirar ahora vuestros blogs ni poder devolver comentarios pero estoy con muchísimo trabajo así que en tres minutos he hecho este minipost. Prometo pulular por los blogs ajenos cuando tenga tiempo, ya sea hoy a las cuatro de la mañana o mañana a las seis de la tarde.