Pido perdón por todos mis posts callados. Pido perdón por todo el tiempo que perdí. Pido perdón por tener el blog abandonado. Pido perdón por tampoco pensar en mí.
Pido perdón por no visitar blogs ajenos. Pido perdón por las cabeceras que prometí. Pido perdón por vivir agobiado. Pido perdón también por perdón pedir.
Pido perdón por no haber dado abasto. Pido perdón por mi desaparición. Pido perdón por obviar comentarios. Pido perdón a todos y a ti.
Pido perdón como un Rey acorralado. Pido perdón por dejar de sonreir. Pido perdón por pensar demasiado. Pido perdón por volverlo a repetir.
Pido perdón por ser tan indeciso. Pido perdón por no saber qué sentir. Pido perdón por dejar todo tirado. Pido perdón por no hacerte feliz.
Mañana os hago un post como mandan los cánones. Pero hoy sólo quería deciros que he estado bastante liadillo, y pediros perdón. Y por el medio no estoy seguro, pero hasta creo que he estado a punto de vivir mi primer fracaso sentimental.
lunes, 23 de abril de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
Manifestado
E indignado. Y todas las cosas que acaben en -ado. Tal vez, incluso, pueda terminar estando enamorado pero eso no viene al cuento por ahora. Lo que sí importa es que hoy, en la manifestación por los derechos pisoteados (otra cosa que también estoy, ves como todo lo terminado en -ado me pega hoy?) había tantísima gente que por juntarse, se nos juntó hasta el mismísimo Pablo Iglesias redivivo (ese histórico dirigente sindical y fundador también del PSOE) que tomó cuerpo en forma de autobús urbano (cómo no, de color rojo!) y se unió a nuestra marcha, aunque fuera en sentido contrario (yo creo que era para que se le viera más).
Y ahora te dejo, que tengo muchas cosas que contar y parece que por fín pudiera empezar a tener tiempo, pero no ha de ser hoy que no quiero contribuír a que luego diga este magnífico gobierno que el consumo eléctrico no ha bajado apenas nada. Asi que mañana, si eso, nos leemos.
Bicos de gominola para todos y para todas!!!!
viernes, 9 de marzo de 2012
Tetas, culos, y carmín en mi nariz
Todo sucedió en carnavales, pero he estado esperando para contarlo entre otras razones para hacer sufrir a un amigo que lee mi blog pero no quiso salir conmigo cierto día. Ella iba disfrazada con un traje de tan ajustada como escasa tela, marcando su contoneante figura entallada en aquel corpiño de cuadros blancos y azules. Sus ojos, quizás postizos, iban a juego, no por cuadrados, sino por el azul celeste que de sus pupilas surgía. Un tímido encaje blanco enmarcaba los rebordes de su disfraz de Caperucita, mientras de aquellos labios excesivamente turgentes surgían palabras que hacían danzar el carmín rosa que los adornaba.
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| No, no ha sido ella la afortunada. Aunque a este paso... |
Un trío de chavales comentaban con ella algo entre carcajadas, mientras le sobaban aquellos pechos exhuberantes, ribeteados de purpurina y perlados en sudor. Los miré, y ellos me miraron. Ella, con una timidez tan real como el color de su cabello, reclamó para sí mis ojos e hizo una mueca que interpreté como una sonrisa. Dije "hola" con cierto nerviosismo aderezado de curiosidad y al poco rato eran mis manos las que jugaban con sus senos mientras bailábamos al son de una canción de Lady Gaga.
Cantamos a dúo el "vivir así es morir de amor" de Camilo Sexto, y nos despedimos con una pirueta al final de nuestro último baile, mientras ella me confesaba que yo cantaba muy bien y yo le respondía un lacónico "lo sé".
Bueno. No fue exactamente así. Pero se le parece mucho. El caso es que sí, amigos. He ligado con una transexual (jajajaja, qué te creías!) y además no con una cualquiera, no, no, no, con una famosa y todo! Y no diré más porque yo soy muy discreto, por eso tengo un blog en el que salgo en pelotas pero no se me ve la cara, jajajaja. Y claro, comprenderéis que, cuando llegué a casa y me zampé mi tortilla de patatas fritas de bolsa (algún día debería poner la receta en mi sección de reZetas, jajaja) me fuese al baño preguntándome, mientras me limpiaba el carmín que adornaba mi nariz, cuál podría ser el próximo paso en mi desafío a la asexualidad... ¿Volverme hetero?
martes, 6 de marzo de 2012
Decaversario
Hoy hace diez años que hace cien años que se fundó el Real Madrid. Los mismos cientodiez años que hace que existe la Copa de S. M. El Rey -incluyendo en ellos los años grises de la Copa del Generalísimo- . Y hoy hace también diez años que un equipiño blanquiazul llegó al Bernabeu, ese mítico templo del madridismo, para ser convidado de piedra a una celebración hecha a mayor gloria de los madridistas de la Federación Española de Fútbol.
Pero hete aquí que los fuegos artificiales no meten goles, y así fue que el equipucho de una pequeña ciudad de provincias se impuso al equipo de los millones y de Florentino, de las torres de la Castellana y de -ays- Cristiano Ronaldo. Es verdad que de aquellas el Depor era mucho más Depor que lo que es hoy día, y el Madrid, probablemente, un poco menos. Pero no es menos cierto que para un chaval de una pequeña ciudad del noroeste de la Península, esos días son días que se escriben en mayúscula, cuando David vence a Goliat y a las estadísticas, y se le da la vuelta a la tortilla y la sorpresa a quienes creían tenerlo todo atado y bien atado.
Hoy el Depor está en segunda. Aunque va lider en solitario y a un buen colchón de puntos de los demás participantes, así que es posible que el año que viene volvamos a vernos en Riazor con los más grandes. Pero mientras esperamos por que ese día llegue (y mientras soñamos en secreto con ganar aquella Champions que una vez casi llegamos a tocar), de vez en cuando nos gusta recordar que un día fuimos grandes aún en nuestra pequeñez, o si cuadra precisamente por ella. Y que los faustos programados para otros terminaron iluminando nuestra fiesta. Porque no hay mayor orgullo que vencer a los elementos cuando se ponen en contra, ni mayor milagro que mirar cara a cara al destino cuando partes de lo más humilde.
Bueno, quizás un milagro mayor sería que Lendoiro dejase de presidir el Depor. Pero tampoco le vamos a pedir peras al olmo.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Mi primer San Valentín
Y es que alguien como yo, que nunca ha tenido pareja, no me he visto nunca con razones para celebrar ese día del amor. Lo cierto es que no me imagino cómo podría ser mi vida con un novio, como tampoco me imagino teniendo un perro y abandonándolo un par de días a la semana por motivos laborales, así que si no soy capaz de mantener ni siquiera una orquídea con vida (creo que ya conté cómo cocí un día una dejándola al sol) menos aún podría pasar a pensar en plural.
No es que no sepa cómo hacerlo (ayer mismo le organicé la noche a un amigo y su pareja en quince minutos), si no que nunca me he visto en la necesidad, o mejor dicho en la obligación. Cada uno tiene sus taras, y supongo que la mía es ser un autista sentimental. No voy a negarlo, alguna vez me he imaginado comprando un ramo de rosas rojas como el que llevaba un coche justo delante de mí ayer a la noche, al regreso del trabajo. O preparando en sorpresa una escapa romántica a algún lugar desconocido a tiro de piedra de esos que todos siempre quedamos pendientes de visitar y a los que nunca vamos simplemente por lo cerca que están. Pero supongo que no todos tenemos en la vida las mismas oportunidades y yo no estoy hecho para esto. Quizás es que llegados a una edad dejas de depositar la suficiente confianza en la gente o incluso en tí mismo como para dejarte llevar. O quizás simplemente es que no se hizo la margarita para la boca del cerdo, en cuyo caso algunas veces me toca ser animal, y en otras, planta.
Pero no ayer. Bueno, en realidad, fue hoy, pues es ahora mismo cuando lo acabo de descubrir al mirar el correo de este blog, y descubrir la maravillosa sorpresa de un mail nuevo (el primero desde que el 31 de enero una señorita me acosase para colaborar con mi blog enlazándole publicidad, no le auguro un gran futuro a su empresa con colaboradores como yo, jajaja), remitido por Roberto Tenique, ese encantador bloguero que estoy seguro ya conoces.
No puedo corresponderle en el día, porque entre mis virtudes no está la de viajar en el tiempo (aún). Así que le doy las gracias con este post, que al precio al que se están poniendo mis palabras (por escasas) espero le suponga una gratificación suficiente. Y si no... bueno, procuraré pensar en cómo corresponderle. ¿Será con una cabecera? Total, ya debo otras dos... jajajajaja
martes, 7 de febrero de 2012
Barcelona
Ya, ya sé que ya lo dije, pero tengo que seguir presumiendo de viaje porque es lo único bueno que tiene la semana que me espera. A Barna me voy, para no tener tiempo a ver la Sagrada Familia. Ni el Parque Güell, ni el Paseo de Gracia, ni Las Ramblas con sus putas y sus ladroncillos. Ni siquiera tendré tiempo para ver ese monumental falo que le han puesto a la ciudad, porque Barcelona debe ser una ciudad transexual que terminando en a tremendo pito que se gasta. Y no, no veré nada de todo eso porque mi maravilloso planning me deja libre sólo la mañana del miércoles y la noche del sábado, y todo con la inestimable colaboración de Spanair, la finada aerolínea que soñó competir con Iberia.
A mí hay muchas cosas que me dan pena, como la gente que ha perdido el empleo y el que una empresa que a mí siempre me trató muy bien se vaya a hacer gárgaras, pero hay otras muchas que me parecen mal. Y lo de Spanair me parece muy mal por cómo se las han gastado sus gestores con los trabajadores -y no digamos con los clientes!- Lo que más curioso me parece es que después de ver cómo terminó Air Madrid aquí nadie haya aprendido nada. O quizás han aprendido mucho y ahora que estamos en época de darnos palos a los mindundis, pues a perro sarnoso todo son pulgas y venga dale leña al mono que es de goma.
En fín, que diréis vosotros que a qué voy a Barcelona. Yo también me lo pregunto, porque con lo caro que me sale el curso ya puedo volver siendo más sabio que Petete (aquí se notará que soy el más anciano de la blogosfera y, lo que es peor, el que más memoria ha dedicado a retener información televisiva). Y no os diré más que voy a aprender, porque en esta vida lo de los trabajos monótonos-digo-estables ha pasado a ser un sueño y no digamos aquello que vieron nuestros padres de aprender una profesión para toda una vida, ahora hay que aprender hasta que te jubiles. Que no digo yo que esté eso mal pero al menos podíamos seguir teniendo recreos como en el instituto, leñe.
Así que os dejo durante una semana. Supongo que me pasaré por vuestros blogs ahora que por fín tendré tiempo, aunque tenga que ser con mi smartphone dejándome el dedito. Y eso me recuerda que fue hace un año cuando me gané mi carnet de poeta, así que haré una oda al carnet para despedirme. Ay, qué tiempos aquellos!
Hace un año del carnet
que me dio mi amigo Thiago
ese al que todos creen ver
y siempre se está ocultando.
Cosa fácil no parece
hacer odas a un carnete
porque terminado en te
no hay palabras que recuerde
Aunque, como soy rabudo,
y va con doble sentido,
me dispongo muy seguro
a intentar mi desafío.
Mi carnet es muy bonito
de color es plateado
me tiene muy contentito
el haberlo conquistado
.
Lo que más mola del mismo
es el número que tiene,
reviento si no lo digo,
pues es el sesenta y nueve.
No deja de ser extraño
el tener tal numerito
porque desde principios de año
yo no he mojado mi pito
Lo llevo con dignidad,
es lo que tiene la crisis
que puestos a recortar
recortas también en kikis.
Pues bien saben en Irlanda
en Beiging y hasta en Natal
que sin sexo bien se anda
cuando se es asexual.
Y con esto y un bizcocho
hasta mañana a las ocho
que será cuando mi avión
ponga su motor en acción.
Hala, nos leemos!
martes, 31 de enero de 2012
Arroz con Bogavante
Tengo pendiente desde hace tiempo seguir contando mis experiencias culinarias y más desde que me he enamorado del cocinero de V Televisión (es una televisión privada de la comunidad gallega) que cocina muy bien, habla mejor y hasta es mono. No me lo puedo creer, igual hasta me estoy volviendo poco materialista porque no está mazas, jajaja.
Así que retomo mis posts de cocina "ReZetas" para que aprendáis todo aquello que nadie os dirá nunca en los libros de cocina. Hubo un día, hace unos cuantos años, en que decidí en mi reciente emancipación darme un homenaje gracias a una oferta del Carrefour en que estaban los bogavantes, mi marisco favorito, a nueve euros, y me propuse hacer un arroz con bogavante. La receta en sí misma al parecer no tiene ningún problema, consiste en hacer como una paella o un arroz caldoso con trozos de bogavante en medio y listo. Cogí el libro de María Luisa o cualquier otro y leí. Parecía de una dificultad sería equivalente a un cuatro sobre diez. O sea, chupado. "Primero poner el arroz a hervir tras rehogarlo un poquito en aceite de oliva, añadir el agua y salarlo". Buah, neno, chupado. Hecho. Siguiente paso.
"Después se procederá a partir en pedazos el bogavante. Puede resultar un poco desagradable trocearlo al tratarse de un ser vivo, por lo que es recomendable actuar rápidamente". Qué grimilla imaginarse ser el pobre bicho. Pero está tan bueno... todo sea por disfrutar. Cogí el cuchillo jamonero más grande que tenía a mano, y estiré al pobre animalillo en la meseta, boca abajo para que se mantuviera estirado. Apoyé mi cuchillo, el bogavante se empezó a mover, yo me puse nervioso, le dí un leñazo brusco al cuchillo pero no cortó todo el cuerpo del crustáceo, que comenzó a agitarse en pedacitos, volví a atizar el canto del cuchillo con el mortero para hacer palanca, lo que resultó en que me quedase con la hoja del cuchillo clavada en la meseta y el mango por el que lo asía en mi mano. De mi boca surgió un gañido desesperado mientras buscaba otra herramienta con la que continuar mi desfeita, y en aquel momento me habría sentido el Dexter culinario pero de aquellas aún no existía la serie. Finalmente con un cuchillo de carne y tirando de brazo le partí la cabeza al bicho, lo metí en la olla, lo tapé, y me puse a pedir perdón a cuantos santos se me ocurrieron porque si existe un cielo aquel día me gané el no ir a pulso.
No puedo siquiera decir que estuviera bueno porque me olvidé de echar un poco más de sal para salar el marisco. Resultado total:
- Un bogavante destrozado, despedazado en vivo y retorcido hasta la muerte que me odiará con toda la intensidad que sea capaz de odiar un animal de su naturaleza
- Un cuchillo roto
- Una meseta de cocina hecha añicos con cicatrices de una guerra civil. Todo ello después de haber limpiado la carnicería (marisquería debiera decir) en que previamente la había convertido.
- Media olla de arroz con bogavante soso que nadie podría comer una vez enfriado.
- Un pasaje para el infierno de los mariscos en donde me clavarán sus tenacitas hasta el infinito.
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