Todo sucedió en carnavales, pero he estado esperando para contarlo entre otras razones para hacer sufrir a un amigo que lee mi blog pero no quiso salir conmigo cierto día. Ella iba disfrazada con un traje de tan ajustada como escasa tela, marcando su contoneante figura entallada en aquel corpiño de cuadros blancos y azules. Sus ojos, quizás postizos, iban a juego, no por cuadrados, sino por el azul celeste que de sus pupilas surgía. Un tímido encaje blanco enmarcaba los rebordes de su disfraz de Caperucita, mientras de aquellos labios excesivamente turgentes surgían palabras que hacían danzar el carmín rosa que los adornaba.
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No, no ha sido ella la afortunada. Aunque a este paso... |
Un trío de chavales comentaban con ella algo entre carcajadas, mientras le sobaban aquellos pechos exhuberantes, ribeteados de purpurina y perlados en sudor. Los miré, y ellos me miraron. Ella, con una timidez tan real como el color de su cabello, reclamó para sí mis ojos e hizo una mueca que interpreté como una sonrisa. Dije "hola" con cierto nerviosismo aderezado de curiosidad y al poco rato eran mis manos las que jugaban con sus senos mientras bailábamos al son de una canción de Lady Gaga.
Cantamos a dúo el "vivir así es morir de amor" de Camilo Sexto, y nos despedimos con una pirueta al final de nuestro último baile, mientras ella me confesaba que yo cantaba muy bien y yo le respondía un lacónico "lo sé".
Bueno. No fue exactamente así. Pero se le parece mucho. El caso es que sí, amigos. He ligado con una transexual (jajajaja, qué te creías!) y además no con una cualquiera, no, no, no, con una famosa y todo! Y no diré más porque yo soy muy discreto, por eso tengo un blog en el que salgo en pelotas pero no se me ve la cara, jajajaja. Y claro, comprenderéis que, cuando llegué a casa y me zampé mi tortilla de patatas fritas de bolsa (algún día debería poner la receta en mi sección de reZetas, jajaja) me fuese al baño preguntándome, mientras me limpiaba el carmín que adornaba mi nariz, cuál podría ser el próximo paso en mi desafío a la asexualidad... ¿Volverme hetero?