El primero de ellos, y como muestra del retraso monumental que llevo encima, es el "premio primavera", que digo yo que si hice la cabecera de mayo en junio (y la de junio debería empezar a hacerla, ejem), por qué no voy a poder hacer el premio primavera ahora que ya estamos en verano?. Ese maravilloso premio que me ha dado Christian, lleva asociada la tarea de confesar tres mentiras y tres verdades sobre uno mismo, pero no sé si diré qué es verdad y qué mentira, mejor así os lo imaginais vosotros y si alguno acierta, pues lo confieso. Y si no acierta, pues os jodéis, jajaja.
1- Una vez me propusieron hacer una película porno. Tenía la pareja con la que iba a rodar la escena, sabía el dinero que iba a cobrar y del guión pasaron de enviármelo porque realmente ¿alguien se estudia esos guiones?. No me apetecía ganar 400 euros previo folleteo de prueba con el productor porque me pareció mucho morro así que terminé quedándome pobre pero poco deshonrado.
2- Soy un asesino confeso de animales. En realidad, de un animal. Una hermosa gatita persa llamada Kitty que terminó tendida en un tendal a ver si se secaba después de poner la lavadora un día en que la buena de Kitty había estado jugando previamente, se supone, con la ropa sucia, ya dentro del tambor de la máquina. Nunca un gato muerto relució tanto.
3- Cuando viví en Nueva York me encantaba pasear por la quinta avenida, especialmente la zona entre la esquina sureste de Central Park y el Rockefeller Center, donde hay por cierto una tienda con modelos siempre sin camiseta que están de muy buen ver (además está al lado la catedral de Saint Patrick así que aquello era como estar en el cielo totalmente). Al volverme me traje de recuerdo un Ipod, que empecé a utilizar para ir al gimnasio. Era una gozada correr en la cinta, o por la calle, a ritmo de Fito o de Tina Turner. Hasta que le hice al Ipod lo que le hice a la gata Kitty -me remito al punto 2-. En este caso, un par de semanas de secado reanimaron la máquina. Finalmente, dos meses más tarde, la corrosión terminó de joderme el invento. Igualmente no se recordaba un Ipod más reluciente, en este caso en la chatarrería.
4- Cuando empecé a trabajar lo hice sin cobrar dinero, por eso de adquirir experiencia y ver un poco cómo iba todo aquello para lo que supuestamente me estaba formando durante largos años. La primera vez que trabajé estuve en una dura jornada laboral de dieciocho horas seguidas. Sólo paramos una hora para comer y cenar, en total. Como yo era idiota -no quiere esto decir que ahora no lo sea- me daba vergüenza pedir permiso para ir al baño, así que cada cinco minutos que tenía libres indagaba por dónde quedaban los baños. Finalmente, me enteré de dónde estaban, pero había que pedir una llave que tenían guardada en otro sitio. Mi pudor innato me venció y estuve durante todo ese tiempo sin mear y, eso sí, sin beber tampoco por miedo a explotar. Nunca tanto tiempo estuve meando al regresar a mi casa.
5- En una ocasión me compré un paquete de preservativos de sabores. Todos ellos tenían sabores frutales, uno de plátano, uno de fresa, uno de mandarina y alguno otro que no recuerdo. Con lo que no contaba cuando me los compré era con la escasa vida sexual que tendría a lo largo de mis años. Unos meses antes de que caducasen, empecé a probarlos en la soledad de mi casa. Así que podían verme los vecinos mascando lo que parecía un chicle -bastante incómodo, debo confesar- sólo para probar si el plátano realmente sabía a plátano. Puede que sea una forma original de tener sexo. Pero todo parecido con el sabor a fruta es pura coincidencia.
6- Me encanta hacer limpieza en la casa. En realidad, soy un obseso con el orden y la planificación. Una especie de Mónica la de Friends. Puedo estar horas limpiando mi casa para conseguir que los azulejos de la cocina brillen más que el sol de mediodía. Además, el ejercicio físico tonifica. Todo son ventajas, vaya. Arriba el Don Limpio!
Ya, y ahora surge el problema, teóricamente debo un meme a Pilar, del blog Abalorios, pero Pilar, me tienes que perdonar, no encuentro en tu blog qué meme era... así que como en realidad yo odio la memística, lo voy a dejar sin hacer por ahora, jajajaja. Espero que me lo sepas perdonar, No te preocupes, te endosaré el meme que propondré próximamente, en cuanto alguien me haga el dibujo que un meme sin dibujo ni es meme, ni es ná.



