Ha llegado el momento de celebrar por lo grande las primeras cincomil visitas de este cutreblog. Así que va siendo hora de entrar en materia. Me propongo hacer el post más celebrado de todos los posts que en la blogosfera han sido, ahí es nada. Cómo? Pues hablando de lo que todo el mundo quiere hablar siempre (el sexo) pero diciendo lo que nunca nadie se atreve a preguntar.

Bueno, vale, soy un poco excesivo, pero es que me viene a la memoria el día en que estaba con un amigo y unos amigos suyos, fue en cierta tetería hará unos cuantos años. Allí estábamos con nuestros humeantes tés delante cuando de repente una amiga de mi amigo lanzó al aire la siguiente pregunta: "lo que yo no entiendo es cómo reaccionan los gays cuando alguien... cuando... bueno, a ver si me explico. Cuando tienes sexo vía anal, pues... que eso puede manchar, y... eso" y se puso toda colorada dándose cuenta de que, en parte, era un poco una impertinencia. Un amigo de mi amigo respondió algo del estilo "a mí nunca me ha pasado, pero supongo que sería cuestión de limpiarse y seguir". Todos nos miramos unos a otros y ahí quedó la cosa.
Ahora que ya somos mayores y ha pasado el tiempo, creo que ha llegado el momento de sincerarse (¿o quizás no tanto?). Porque todos somos un poco cíclicos, o al menos eso creo, y alternamos entre etapas asexuales (yo llevo ni se sabe cuánto en una) y fases de pendón desorejado. La última mía fue hace no tanto, pero me llenó la memoria de historias para no dormir, de esas que nadie cuenta en una entrevista de trabajo pero que ayudan a forjar un carácter (esta frase no venía muy a cuento pero siempre me ha gustado decirla). Mi última época pendón comenzó hace aproximadamente un año, cuando me llevé a la cama a un amigo con el que había tonteado en unas cuantas ocasiones a lo largo de varios años. Todo iba muy bien, todo era muy dulce, todo estaba genial. De repente, en la cama, desnudos ambos, me mira a los ojos, me besa, y me dice "es mejor que lo dejemos aquí, tengo diarrea" y se fue al baño.
No contento con ese primer fracaso, con fruición busqué de modo desesperado el polvo perfecto; si en el amor no había sitio para mí, tal vez tendría que haberlo en el lecho. Y descubrí... descubrí que tampoco, para qué engañarnos. Otra quedada en esta última época pendón fue con alguien de quien no había visto más que unas fotos en una charla por el msn.
Maaaaal. Muy mal. Ahora entiendo el consejo de los padres cuando dicen que no quedemos con extraños.. Menudo fiasco cuando llegué a aquel dúplex. Lo que pasa que bueno, a las tantas de la mañana y puestos en faena... en fín, entre esa quedada y alguna otra, me acostumbré a ser como un escayolista que iba tapando orificios, saltando de uno a otro y poco más. Ser al sexo lo que una ONG a la colaboración internacional, Zetapolvo a domicilio, no sé.
Obviamente, terminé cansado de aquella etapa. Más que nada porque era tan tarde todo ese movimiento sexual que aunque se me estaban poniendo los abdominales como una tableta de chocolate, a la mañana siguiente terminaba derreado. Lo malo es que terminé en una competición con una amiga por ver quién era más desorejado de los dos. Afortunadamente, ganó ella.

Ganó porque el colmo de mis shocks sexuales llegó con una de mis últimas quedadas. Fue cuando me planteé si tendría un tumor en la cabeza. Aquel día batí mi propio record de lamentabilidad. En serio... bueno, a ver, estaba en mi casita con mi maldito perfil del bakala (por qué me habré hecho yo eso) cuando me llega un mensaje de alguien que me dice si quiero quedar para follar. Yo siempre digo que no. Pero mi ONG abrió sus puertas y dije "hombre, si estás muy bueno...". Y me responden "estoy bueno". Uhm, me digo yo, a nadie le amarga un dulce. el caso es que por h o por b terminé quedando a las diez y pico de la mañana con el elemento. Elemento es demasiado positivo, por otra parte. Como no sabía ni siquiera su nombre (sigo sin saberlo, dios mio me he tirado a un tío -otro- y no me sé su nombre...) le llamé X en mi agenda, un apodo muy adecuado dado el motivo por el que nos conocíamos.
Así que a las diez me llamó, yo tendiendo mi ropa todo feliz, y bueno, le digo que paso de llevarlo a casa, que si quiere quedamos para tomarnos algo, yo en plan pensando, pues nada, ya que vamos a prostituirnos al menos seamos profesionales, primero hay que ver la mercancía. Y tal y como yo sospechaba, la mercancía apestaba... El caso es que estuve hablando con él tomandome una cerveza y no me preguntes cómo, terminamos en el salón.
Claro que si aún quieres que me quede un poco de dignidad deja de leer aquí.
Cabrones! Bueno, pues nada, llegados al salón, pongo la tele, música ambiental, y empieza "y bueno, qué eres, activo o pasivo" y yo, "activo, activo". Pues muy bien, me digo yo, ahora te vas a enterar, por cabrón, y por mentir diciendo que estas bueno y demás te voy a reventar el culo a morir porque a mí esto no me va a gustar pero a tí tampoco. Y empiezo con el pimpampum y exactamente eso, pum, ahí que me saco los preservativos, ahí que empiezo con mi tarea, ahí que el otro se emociona y ahí que... veo su anillo de casado. Y más que me cabreo, y más que me concentro, y más que grita el otro que se va a correr, y de repente... uy qué peste.
Dejaré que te recuperes del shock y del ataque de risa antes de seguir escribiendo...
No, ni de coña te ha pasado ya el shock
Y mucho menos el ataque de risa.
Y así fue como sucio (por dentro, y por fuera) decidí terminar con mi última época pendón.
PD: : No puedo entender cómo a alguien le gusta la coprofagia. PUAAAAAAAAAAAAAJJJJJJJJJJJJJ.